miércoles, 24 de febrero de 2016

Microcuentos (I) en el taller de Relatos Cortos que imparte en la Biblioteca Mariano Gimeno Machetti


Fotografía de Alix Cléo Roubaud
ARROZ CÓSMICO 
Blanco, irregular, con pequeñas hondonadas y suaves pendientes, planeta microscópico en el enorme universo de la mesa del comedor.

Un grano de arroz ha caído de entre los encajes y la organza del vestido que sale del armario con olor a lavanda para morir asfixiado en una bolsa de basura.
Recupera la estabilidad horizontal tras ser zarandeado por el aire que ha puesto en movimiento Luisa al levantarse. Ahora sus ojos color canela mojada están fijos en esa semilla…alimento…símbolo: semilla, promesa  de futuro…alimento, garantía de presente…símbolo de fecundidad…

Y una enorme lágrima cae sobre el grano de arroz,  queda anegado ese planeta blanco, arrasado como por la tormenta, casi eterna, de Júpiter. Jepeto ocultó su cara blanca, mi amor se murió de hambre.
Hortensia



Fotografía de Alex Stoddard

Morpho Azul: lo cotidiano y lo absurdo

Esa mariposa Morpho Azul que revoloteaba encima de mi nariz buscaba descansar sus alas. Yo fui también mariposa, ahora he vuelto a  mi crisálida, no morimos, los humanos y sus extrañas teorías. Cuando miro hacia mi juventud siento  el  viento  atravesando mi  cuerpo de insecto lepidóptero como si bailara un hermoso tango conmigo, me zambullía  entre corrientes que me llevaban  a campos atestados de  néctares y aires perfumados.  Algunas veces esquivaba esa  maldita red que perseguía mi cautiverio, querían clavarme  con alfileres y exhibirme en un museo hasta que mis alas se convirtieran en polvo…
  Y sí, estaba enamorada de la primavera,  y hacíamos el amor cada  20 marzo como lo hacen los buenos amantes, con desesperación  y certeza del momento finito. Uniendo nuestros abdómenes podía engendrar miles de colores, miles de orugas de seda  que caían desde mi vientre encima  de  los corazones rotos. Fui yo la que susurró a Dorothy el camino de vuelta a su casa en  Kansas, le dije: “sigue el camino  amarillo”.  Ahora me enredo en las almas en las que quise anidar, las veo pasar, las veo gritar al viento bajo una lluvia invisible. Si ellas supieran que siempre fueron libres, sin cadenas…

Morpho  Azul consiguió pasarse, me miró fijamente y apagó la luz.
Aurora

No hay comentarios: