martes, 10 de mayo de 2011

Rincón de Lectura de un lector de la biblioteca que lo ha compartido con nosotros.



"Cuando el Señor Watts llegó al final del primer capítulo, me sentía como ese niño, Pip, me hubiera hablado personalmente. Un niño al que no podía ver ni tocar, pero a quien conocía de oídas. Había encontrado a un nuevo Amigo.
Lo sorprendente era el lugar donde lo encontré, no en lo alto de un árbol, ni enfurruñado a la sombra, ni chapoteando en un arroyo, sino en un Libro. Nadie nos había dicho que los amigos podían hallarse también allí. Ni que podíamos meternos en la piel del otro. Ni viajar a otro lugar[...]" LLOYD JONES, "El señor Pip".

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